Fecha de emisión: 06 sep, 2021

Patrimonio Artístico. Real Fábrica de Tapices

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Patrimonio Artístico. Real Fábrica de Tapices

HISTORIA

Hasta que España no perdió sus territorios en Flandes, tras la Guerra de Sucesión, los tapices que llegaban a nuestro país provenían de esta región de Europa Occidental.

Fue entonces cuando en 1721, Felipe V fundó la Real Fábrica de Tapices en Madrid, cerca de la Puerta de Santa Bárbara. Al timón se colocó la familia Vandergoten, artesanos flamencos de varias generaciones.

A finales del siglo XIX, ante la necesidad de realizar las obras del ensanche de la ciudad de Madrid, Alfonso XII autoriza la demolición del edificio de la Real Fábrica de Tapices siendo trasladada a la nueva sede en Atocha. El edificio, de estilo neomudéjar, fue diseñado por el Arquitecto Mayor de Palacio, José Segundo de Lema.

En el año 2006 el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural y cinco años más tarde, es seleccionado dentro del Plan del Patrimonio Industrial por el Instituto del Patrimonio Histórico Español.

El origen histórico de los tapices se remonta a los inicios de la historia de la humanidad. La finalidad entonces era aislar el frío de los muros de piedra, así como las humedades. Su fin no era decorativo, por lo que se trataba de paños gruesos que se colgaban en las paredes.

Los tapices pasaron a decorar estancias de iglesias, palacios o castillos a partir de la Edad Media. El diseño se fue haciendo más complejo, recreando escenas de batallas, construcciones arquitectónicas, escenas de caza o paisajes naturales y costumbristas. 

En cuanto la técnica, primero se hace el petit patron, que es un esbozo y es lo más importante ya que compone la idea. Sobre el petit patron se hace el cartón, que realiza el artista o su taller a escala 1/1. Después, sobre ese cartón, el tapicero va tejiendo.

El sello compone una colorida imagen compuesta por ovilladores manuales, herramienta fundamental para la fabricación de estos espectaculares tapices.