Fecha de emisión: 17 may, 2024

Mujeres en el deporte. Ana Carmona.

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Mujeres en el deporte. Ana Carmona.

HISTORIA

Si tenemos en cuenta que la mayoría de los médicos de la época coincidían en que el ejercicio resultaba perjudicial e impúdico para las mujeres no debe extrañarnos que la familia de Anita Carmona, Nita, trataran por todos los medios de apartarla de esa peligrosa afición. No entendían a la niña; ¿por qué se empeñaba a jugar al balompié, ese deporte inglés llamado Football? Corrían los años veinte del siglo XX, y Anita, nacida en Málaga en 1908, no quería entrar en razón.

En su barrio de Capuchinos, los marineros y los chicos jugaban con un balón, y las Escuelas Salesianas el Beato Padre Francisco Míguez Fernández organizaba partidos. Este sacerdote, un entusiasta fundador del Sporting de Málaga fue uno de sus principales apoyos.

Anita se cortó el pelo, se vendó el pecho y comenzó a mezclarse con los jugadores masculinos. Entró en el equipo como ayudante del masajista, y para lavar la equitación. Y aunque sus padres la mandaron a Vélez, ella se las ingenió para entrar en el Vélez Fútbol Club con el nombre de Veleta. Era rápida y de técnica muy depurada.

¿Por qué Veleta? Porque entraba en el estadio como una chica, una limpiadora, jugaba como un hombre y salía de nuevo del campo vestida de mujer. La prohibición de que las mujeres jugaran a cualquier deporte masculino no era una broma: los guardias urbanos vigilaban que la norma se cumpliera, y muchas veces acabó expulsada y abucheada, golpeada y magullada, pese a que solo jugaba en los partidos fuera de su barrio, para no ser descubierta. Incluso le raparon el pelo. ¿Cuánta pasión hace falta para enfrentarse a todo eso?

Para cuando, durante la Segunda República las mujeres pudieron practicar deportes, y organizarse en asociaciones deportivas, ella ya había dejado de jugar. Durante décadas su existencia se escondió, primero, y se olvidó, después. Se conservan un par de fotos de ella con la equitación del Sporting, posiblemente sacadas en Carnavales, como si no estuviera vestida, sino disfrazada.

Carmen falleció muy joven, a los 32 años, de tifus, en 1940, en plena guerra; de nuevo se había prohibido el fútbol a las mujeres. La enterraron en el cementerio de san Rafael, con la camiseta del Sporting de Málaga, rodeada de sus compañeros y sus rivales, los jugadores que habían protegido el secreto a voces que era la Veleta.

Espido Freire